Historia del Colegio

Recuerdo a la juventud accitana romántica cómo gozaba visitándome: Torcuato Tarrago y Mateos, Enrique Argüeta y Quintana, Gumersindo García Varela, José Requena Espinar y el inolvidable Pedro Antonio de Alarcón.

Una de las cosas más admirables que tengo son las poesías que adornan mis claustros, vivencia religiosa de la Mística Franciscana. Mi Padre Fundador lo bautizó con el nombre del “Claustro de la Gloria”.

Saqueado por los franceses, finalmente fui deshabitado en 1834.

En 1902, mi padre fundador me compró al ayuntamiento de la ciudad por “ventiún cuarto” y a plazos. El decía : “Los claustros y la iglesia son bellísimos; hay un local amplio para 50 monjas y 100 colegialas. Rezad pues estoy lleno de deudas”.

El 9 de junio de 1902 quedó inscrito el convento de la “Presentación de Guadix”. Un pintor granadino restauró el claustro de la gloria y se terminaron las distintas dependencias. Sólo faltaba la llegada de las religiosas.

“Que se me ponga una lista de menaje y libros que se necesitan para una clase y la de internas. Repasen francés , rizo, música, manejo de máquina de coser y bordar, hacer medidas…… Debéis formarle el corazón con la doctrina, pero muy principalmente con los ejemplos”

“No es todo enseñar, es preciso educar, por la enseñanza se ilustra el entendimiento, por la educación se forma y dirigen los corazones”

Vinieron a ocuparme el 30 de junio. Como quedaban detalles de la obra y desde allí era mas fácil su terminación, se hospedaron en una cueva, propiedad del obispado y después durante una semana residen en el hospital. El 3 de agosto habitaron el convento, aunque quedaban bastantes cosas por acabar.

Faltaba la imagen de la Niña Maria: “Yo ahora tenía que mandar a hacer una imagen de la Niña María, y siempre se me olvidaba escribir al escultor; además de que me venía a mal por falta de dinero. Pues bien, ayer, 3 de Agosto, me baje a la iglesia con algunas para rezar vísperas y maitines y cuando concluimos nos pusimos a mirar algunos altares y cual sería nuestra sorpresa viendo en una de las urnas en el altar de nuestro P. S. Francisco, una Niña María de talla y antigua con vestido encarnado y una especie de bata verde con adornos dorados, representando la imagen tres años, con una pluma en la mano derecha y un libro en la izquierda, como si escribiera el Magnificat, que estaba manuscrito en el libro. Se colocará en el tabernáculo que se le hará la dedicación de la iglesia.”

Pues todo completo.

Por fin llegó la fecha de mi nacimiento.

El día 14 de Agosto por la tarde hubo una ceremonia sencilla: don Maximiano, las religiosas y personas íntimas. El 15 de Agosto, don Maximiano celebró una misa pontifical, se expuso el Santísimo Sacramento y se cantó el Te Deum. Todo el pueblo felicitó a don Maximiano y a la comunidad. He sido el segundo colegio de la Congregación.

El día 2 de Octubre se inauguraron las clases con la celebración de la Eucaristía; en la homilía don Maximiano habló a las alumnas animándolas al cumplimiento de sus deberes, al trato con Dios, al amor, al trabajo y sumisión a sus maestras, pues ellas serían sus madres.

Mis primeras alumnas fueron 12 internas y 40 externas. Es un dato muy interesante, pues son dos números bíblicos que simbolizan plenitud. Y ahora comprendo el por qué este número. Enseguida me expansioné y acogí a casi todas las chicas de Guadix y su comarca.

El ambiente era de trabajo y alegría. Mis alumnos eran felices. Mi Padre Fundador nos visitaba con frecuencia. Recuerdo que les decía. “Os quiero ver con la sonrisa en los labios”.

De mis fiestas, la primera, la de la Niña María, el 21 de noviembre. Fue un día lleno de gozo. Pero se continuaba durante nueve días después, en que mis colegiadas, por turnos adoraban al Santísimo, vestidas de gala. El mes de mayo era también un tiempo donde el espíritu se recreaba grandemente, amando a la Virgen .

En el ultimo día se tomaba la Primera Comunión . Yo experimentaba que el cielo se estaba viviendo ya.

Al principio no hubo alumnos, pero mi Padre Fundador , me encargó que tenía que estar abierto a las necesidades del pueblo. Por ello, siendo fiel a él, cuando los padres solicitaron con insistencia la escolaridad para sus hijos los acogí con gran cariño. En los primeros años, hacer la primera Comunión se marchaban , llevándose mis huellas muy dentro de sus corazones. La coeducación no se hizo esperar y en todas mis aulas el alumnado es mixto.

Puedo estar orgulloso, a lo largo de mi existencia he caminado hacia mis metas avanzando al ritmo “de los signos de los tiempos”, como d. Maximiano me concibió. Y así he ido creciendo albergando un mayor numero de niveles educativos, marcados por los distintos planes de Enseñanza, contando mi historial con una Escuela de Magisterio de la Iglesia.

También mi edificio ha sufrido adaptaciones, ya que solo puedo permanecer y enraizarme en lo eterno desde una renovación de lo temporal . Mi reciclaje es permanente .

Voy a cumplir 100 años. No tengo añoranza ni complejos de tiempo pasado. Valorando y partiendo de mi ayer, vivo inmerso dando paso al mañana.

Mis profesores continúan mi línea educativa, pues la mayor parte de ellos se han formado en mi aulas. Reina una compenetrada armonía entre las religiosas, profesorado y asociación de padres y madres de alumnos, con los que me siento plenamente identificado.

¡Con qué orgullo me veo prolongado en mis antiguos alumnos, que van llevando mi vida a sus hogares y lugares de trabajo, sin estar ausentes en la vida religiosa!.

Por último, te invito a pasar por mi casa, que es también tuya. Así podrás experimentar el estilo que irradio; te asombrarás de que a pesar de lo difícil que es educar, es gratificante el quemar una vida en pro de que las personas puedan andar su propio camino construyendo su casa en el mundo.

Y comprenderás que esto no es posible, si no hay LUZ y AMOR en mi corazón.